octubre 06, 2006

 
"La situación de empezar es siempre la misma". Carmen Martín Gaite.

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septiembre 19, 2006

 

La ciudad es indudablemente el mejor ejemplo de convivencia judío-árabe

HAIFA.- La tercera ciudad de Israel. Así se ha hecho generalmente

>referencia a Haifa en las últimas dos semanas, al informarse sobre los

>cohetes disparados hacia su territorio desde el vecino Líbano. Pero

>Haifa- así lo afirma su gente- es mucho más que eso. Haifa es un símbolo.

>

>La ciudad en la que han impactado 60 de los 1.300 misiles que el grupo

>islamista Hezbolá lanzó y aterrizaron en territorio israelí -sin contar

>los caídos al mar-, en la que vivían diez de los 19 civiles muertos

>hasta ahora y 60 de los 460 heridos, ya no está realmente sorprendida.

>Cuando sus habitantes tratan de analizar el porqué, les es fácil.

>

>Ahora, tras el estupor inicial de las primeras alarmas, ya dicen

>tenerlo

>claro: "Haifa simboliza muchas cosas que Hezbolá quiere atacar".

>

>Convivencia

>

>La ciudad es indudablemente el mejor ejemplo de convivencia judío-árabe

>en el Estado de Israel. De sus 270.000 habitantes, el 20% son

>ciudadanos árabes, de ellos la mayoría cristianos (aproximadamente los

>dos tercios) y el resto musulmanes.

>

>Otro 20%, son inmigrantes de la antigua Unión Soviética. La mayoría de

>la población es de fe judía.

>

>Los hijos de Haifa -ciudad fundada como tal en 1775, como protección

>para la norteña Acre- afirman que la convivencia, no es "un mero eslogan".

>

>"Es cierto, lo vivimos diariamente", dice Neta Drori Wilf, portavoz del

>Intendente Yona Yahav. "Si voy a comprar algo o salgo a comer, ni miro

>dónde entro, si los dueños son árabes o judíos. En Haifa, eso no importa".

>

>Zivit Seri, guía turística en la ciudad, acota que en Haifa, de todos

>modos, eso se combina en numerosos casos en los que negocios son

>propiedad conjunta de socios judíos y árabes. "Afuera, con todo lo que

>pasa, quizás no lo entienden. Pero en Haifa, es normal".

>

>Secular

>

>En un taller mecánico al norte de la ciudad, en camino a Acre, los

>hermanos Hassan cuentan que también donde ellos viven eso está muy claro.

>

>Son árabes israelíes y se sienten víctimas de la situación actual, al

>igual que los judíos. Fuad, el mayor, relata que en su edificio

>"estamos nosotros que somos musulmanes, hay abajo un cristiano y al

>lado un judío, porque esto es posible, si se quiere, sin que los grandes nos metan en problemas".

>

>Quizás lo que más hace posible este fenómeno es la mente abierta de

>Haifa, su característica secularidad, su tolerancia general. Es algo

>que va más allá del tema israelí-árabe.

>

>"En Haifa no hay extremismos religiosos y también entre los propios

>judíos hay tolerancia", cuenta Neta Drori.

>

>"Hay un barrio de ultra ortodoxos que en shabat, el día de descanso

>sabático judío, cierra sus calles , pero por el resto de la ciudad, a

>diferencia de lo que pasa en todo Israel, funcionan autobuses también

>en shabat".

>

>Mentalidad abierta

>

>Es justamente por esta mente abierta que se halla en Haifa el centro

>internacional de la comunidad Bahai -que tiene aquí su segundo centro

>más

>sagrado- y que se ha instalado con majestuosos jardines con vista al

>Monte Carmelo.

>

>También viven aquí los aproximadamente 300 Ahmadíes (musulmanes

>"reformistas", de enfoque liberal y declaradamente opuestos a llamados

>fundamentalistas a "guerra santa") y donde a lo largo de la historia se

>instalaron distintas comunidades, como los Templarios, sabiendo que en

>Haifa, todos pueden vivir.

>

>Neta, la portavoz del intendente Yahav, comenta citándolo a él: "Al

>parecer, Haifa es como es porque Jesús no llegó a visitarla, Mahoma

>nunca estuvo aquí y Moisés no alcanzó a verla".

>

>Zivit, la guía turística, corrige y comenta que al parecer, Jesús sí

>estuvo por estos lares. Pero ambas concuerdan con una sonrisa: "Aquí no

>hay prácticamente lugares sagrados por los que pelearse y por eso, es

>posible vivir en paz".

>

>Jana Beris

>BBC



http://www.lanacion.com.ar/exterior/nota.asp?nota_id=826669


septiembre 12, 2006

 

Leer o no leer, that is the question

Félix de Azúa

He vivido esta escena diez o doce veces. Es un clásico. Si alguna vez me decido a escribir esa tragedia en tres actos que llevo en mi cabeza, la primera escena será precisamente ésta.

El brasileño, elástico, felino, se me aproxima y con exquisita cortesía me pregunta en un cruce de portugués, gallego y español si he leído todos los libros de la biblioteca, “pero tudos, tudos”, a lo que, como siempre, respondo que no, que sólo una parte. Se vuelve triunfante hacia sus colegas: “¿Lu ven? ¡Essera impossssssibel! Jo lesh dessía, ¡non ha el tempo nin que hacha nurenta anios, nin docientos!”. Mucho énfasis, mucho braceo. Han debido discutirlo a fondo durante horas.

El que está escayolando los pilares deja la llana, baja majestuosamente la escalera y se me aproxima limpiándose las manos con un trapo a cuadros. “¿Cuántos?”, pregunta secamente. “¿Que cuántos libros hay?”, digo, y miro la estantería de la sala sumando cuerpos, pero el escayolista se me adelanta. “Yo he calculado, así a ojo, que tiene usted aquí unos cincuenta mil voluminosos”. Apenas hay diez mil voluminosos, pero no puedo ponerle en evidencia. “No tantos, no tantos, serán unos cuarenta mil”. Ahora es él quien mira desafiante al brasileño y se me encara de nuevo. “¿Y cuántos ha leído usted? Dígalo, no se corte. ¿La mitad?”. “Más o menos la mitad, sí, una cosa así”, le miento paternalmente. Se pone de puntillas: “¡Veinticinco mil! ¡La leche! ¡Veinte y cinco y mil! ¿Qué te decía yo? ¡Que esto no es el Brasil, amigo, que esto es Europa! ¡Aquí el señor se ha leído vein-te-cin-co-mil-tochazos-del-copón!”.

El brasileño, más despierto que el escayolista, sabe que eso es imposible, pero se doblega educadamente. El escayolista es bajito y compacto, moreno, hirsuto, prehistórico. El escayolista, a su lado, un Nijinsky. “E sí, son moitos, moitos moitos moitos libros para una sola cabecinha”. El asunto no eran los libros. El asunto era el prestigio nacional. Brasil cero, España uno. De cabeza, por el escayolista, a pase mío.

Interviene el jefe de la cuadrilla. “Dejar en paz al señor, hombre que ya está bien. Mire usted, no sé cuántos será los que ha leído en su vida, pero yo, pues le juro que ninguno, ni un libro, cero. Vaya, que en cierta ocasión empecé uno, pequeñín, de cien páginas, por mi mujer, que me lo regaló por navidad, y no lo pude terminar, se me olvidaba, se me iba el santo al cielo, de una página a la otra ya no sabía lo que me habían contado, como si se había muerto el héroe, se lo juro”. Mira al suelo cariacontecido y marchito. “A mi no se me quedan las palabras. Los números sí, me pone usted una suma y no se me borra ya de la cabeza nunca, pero un libro, nada oiga, nada de nada. Soy de los burros, siempre lo he sido, burro en casa, burro en el colegio, burro toda la vida. ¡Así me veo en la vida, aquí, en donde estoy, con estos brutos y haciendo de manobra!”.

Es la vieja creencia romántica de que la lectura conduce al éxito. Una fe de anarquista, de nudista, de vegetariano, de tipógrafo, de principios del siglo XX. La vieja fe en la instrucción que hacía de los maestros unos santos, pero los mataba de hambre. Un fraude.

Sin embargo, el jefe de la cuadrilla, el burro por decisión propia, un hombre de unos treinta años, tiene, porque lo he visto en la calle, un Saab rojo y se gana la vida mucho mejor que yo. El prestigio, sin embargo, sigue como en el Ochocientos, cuando los libros parecían propiciar el ascenso social y daban un aura a quien sabía leer. Mentira. El ascenso social se habría producido sin los libros exactamente igual. O mejor. Como está sucediendo actualmente en la India y en China.

A mí los libros, en todo caso, me han hecho menguar.

http://blogs.elboomeran.com/azua/



agosto 25, 2006

 

El arte de la fuga (fragmento)

" En ciertas ocasiones, después de ver pinturas de Beckmann, he sentido la tentación de incorporar en mis relatos situaciones y personajes cuya simple proximidad pudiera ser considerada como un escándalo; establecer en un rapto de bravura los hilos necesarios para poner en movimiento toda clase de incidentes incompatibles hasta formar con ellos una trama. Soñar con escribir una novela ahíta de contradicciones, la mayoría sólo aparentes; crear de cuando en cuando zonas de penumbra, fisuras profundas, oquedades abismales. "

Sergio Pitol



agosto 16, 2006

 

Al fin sola

Todos los hombres

me han deseado

lo mejor

con otro.

Miro desde la barrera

el abanico entrecerrado de sus barajas,

distingo poca cosa:

la borrosa silueta de un rey, oculta

la vana multiplicidad del cinco de corazones.

Ningún arcano mayor,

ninguna apuesta.

Vendo esta Casa VII,

se la vendo por dos reales.

Mi suerte no está en juego.

Está sólo escrita, echada

a llorar,

cumpliéndose.

Lo que ha de ser

ya Hera.

Entonces, recuerdo la sentencia de mi madre:

hija, las desgracias no vienen solas,

las precede un hombre

Corina Michelena

En Honra de sierva


julio 26, 2006

 

La mentira

La mentira tiene un tablero en la sombra

para anotar sus malos días.

No hay mayor peligro que su música:

esa guitarra rápida. Ese fósforo.

La mentira es el episodio

que me arrancó del resplandor.

No usa sombrero la mentira.

Tiene la cara pulcra, la muy perra.

Orina en las escaleras sin ser vista.

Sin importarle conserjes ni otros hábitos del día.

La mentira se acumula en la cédula como óxido.

Tiene perfil de puta y voz de monaguillo.

Decide irse a destiempo.

Y sin importarle nada, patea esta historia.

La mentira es un cielo brusco en mis ojos.

Escupo. Vomito. Ensayo hemorragias.

Pero no hay caso.

Su reino es de este mundo.

Leonardo Padrón

El amor tóxico


julio 25, 2006

 

Sobre la literatura light

La literatura light ha existido siempre. Al lado de Dickens, Balzac o Flaubert hubo otros escritores que hacían novelas dulzonas e irreales. Cada generación ha producido estos escritores, cuando yo era joven estaban A. J. Cronin, Vicky Baum y Lin Yu Tang, por ejemplo, quienes se dedicaban a lo suyo con una profesionalidad notable y no sentían competencia de Thomas Mann, de Virginia Wolf o de William Faulkner. Ni se molestaban porque no se hicieran tesis sobre ellos, ni por quedar fuera de las historias de la literatura. Tenían su público (ése que ahora ve telenovelas o lee la actual literatura light) ganaban mucho dinero y no creaban ningún conflicto en el mundo literario, los límites estaban muy claramente definidos y ningún escritor verdadero los hubiera insultado porque hubiera sido una villanía. Cada quien estaba en su feudo. Pero ahora las editoriales han hecho una combinación macabra: convertir a escritores que podrían ser serios, escritores de verdad, en escritores light. Y, en el camino contrario, algunos escritores —y escritoras- que nunca hubieran tenido ningún prestigio porque son muy malos y sólo se manejan en los límites de lo light, son impuestos como si fueran Lampedusa o Stendhal y hablan de James Joyce como de un consanguíneo. No mencionaré a ninguno por no incurrir en villanía con esas pobres almas enfermas de vanidad.
Sergio Pitol en entrevista de Milagros Socorro publicada en Analitica.com


 

Sobre la redacción y la escritura

La redacción tiende a la claridad, está sujeta a reglas fijas y se utiliza para describir un asunto. Un tratado o un manual tienen que estar bien redactados porque se necesita que todo se entienda claramente. La escritura, en cambio, no está sujeta a ninguna regla (excepto las de ortografía) y se alimenta de la parte irracional del individuo. El periodismo debe estar bien redactado; un texto literario no puede no estar bien redactado, pero además debe tener una gran pasión interna. La redacción es siempre visible, la escritura tiene varias capas, tiene un subsuelo y mientras vas leyendo el lenguaje te va sugiriendo otras lecturas. La redacción apunta al orden y la escritura a la locura.
Sergio Pitol en entrevista de Milagros Socorro publicada en Analitica.com


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